MORENA: Guerrilleros de la Comunicación
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La frase ”romper el cerco informativo” se ha convertido en un lugar común luego de la consumación del fraude electoral en contra del pueblo mexicano en las elecciones presidenciales de 2006. A partir de ese momento es también, la tarea cotidiana para decenas de miles de mexicanos y mexicanas conscientes de que la realidad nacional ha sido duopolizada por un conglomerado de medios al servicio de la oligarquía que malgobierna el país.
Recibimos publicidad entremezclada con propaganda constantemente y a gran velocidad. Somos “bombardeados” (en una guerra sin cuartel que se libra en la mente colectiva) con el objetivo de convertirnos en esclavos del consumo desmedido y entes vacíos sin ideología que “compran” verdades oficiales sin protestar.
Para los movimientos sociales antisistémicos se vuelve necesario buscar alternativas que permitan sobresalir en medio del bombardeo cotidiano de información y comunicar su mensaje.
El psicólogo y publicista norteamericano Jay Conrad Levinson popularizó en 1984 el término "guerrilla marketing", para describir un tipo de publicidad que sale de los parámetros de lo convencional y los medios de comunicación tradicionales. La mercadotecnia de guerrilla genera productos que invaden el entorno y espacios públicos, con espíritu subversivo y en esencia contestatario, busca en todo momento formas creativas e innovadoras para llamar la atención, y al estar basada en un conocimiento previo de la psicología del público objetivo, pretende que el mensaje permanezca por tiempo prolongado en la memoria de quien lo recibió.

La cantidad de dinero disponible para una campaña no será limitante, pues la posibilidad de implementarse con escasos o nulos recursos económicos es la principal característica de este modelo de comunicación. Tiempo, energía, mucha imaginación y un mensaje claro cargado de información con valor social, serán nuestras armas en esta guerrilla de la comunicación.
Observar e identificar situaciones en la vida cotidiana donde sea posible “abrir fuego” con un mensaje que ponga la piel chinita al espectador. Que encienda la chispa de la conciencia. Así como crear oportunidades para cooptar nuevos simpatizantes e integrantes activos para el Movimiento en los espacios públicos, será desde hoy la tarea de los “guerrilleros de la comunicación”. Se busca sacar de la rutina, conmover, divertir. Mover el tapete a la conciencia colectiva. Pero cuidado, la línea que divide la legítima utilización del espacio público con fines de comunicación social y una invasión que trastoque los límites de lo ético y sea abusiva, puede resultar contraproducente para la causa.
Salgamos a las calles con precaución (y las espaldas bien cubiertas ante la guerra física, la de las balas) a librar la batalla de la comunicación y las ideas. Actos tipo “happening” en el metro y lugares públicos; mítines relámpago cargados de significado; brigadas de pega de esténcil; instalación de esculturas efímeras aprovechando el entorno; invasión de espacios públicos con mensajes claros y contundentes. Sin olvidar que es posible multiplicar el efecto del mensaje con una campaña viral por Internet y redes sociales, hagamos en las calles la Revolución de las Conciencias. Porque como dijo Oscar Wilde: "Sólo hay una cosa peor a que hablen mal de ti: que no hablen".
Twitter @Chalalu


















